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Se habla de… AdBlocks

Se habla de… AdBlocks

No venimos a descubrir la rueda: las páginas web sobreviven, salvo contadas excepciones, gracias a la publicidad. Tampoco venimos a contaros que la publicidad invasiva ralentiza la navegación, se come tus megas y, a veces, te hace creer que tienes un comercial que se conoce al dedillo tus deseos más íntimos.

Lo que queremos es, simple y llanamente, preguntarnos qué está pasando. Por que algo está pasando: la publicidad está en el punto de mira y, cada vez más, los Adblocks, los bloqueadores de publicidad (que llevan años con nosotros aunque parezcan inventados ahora) están más presentes en nuestra vida.

Nada nuevo bajo El Sol de la Publicidad, ¿o sí?

De esta forma, parece ser que las cifrasnegativas que están empezando a mover las aplicaciones de bloqueo de publicidad comienzan a ser algo molestas. En los últimos 6 años se ha pasado de 21 millones de usuarios con Adblocks instalados a 198 millones. Esto se traduce, según los cálculos de la IAB, en pérdidas estimadas de 20 billones de dólares (de los americanos) en 2015 y una previsión para el 2016 de más de 40 billones de dólares que acabarán en la basura.

Con estas cifras, es normal que salten las alarmas. Como para no.

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Entonces… ¿Quién está en el juego de los Adblocks?

Por un lado tenemos a los editores de contenido. Llámese periódico, youtuber o blogger, todos, en la mayoría de casos, comparten su contenido de forma gratuita para el usuario a cambio, en principio, de que éste vea publicidad. Y sin ingresos publicitarios su supervivencia, como imaginarás, se complica.  De hecho, algunas web han decidido cortar la sangría y bloquear directamente a los usuarios que utilicen este tipo de software.

También juegan a esto las empresas que crean estas aplicaciones. No ocultan que cobran a las grandes compañías por permitir que su publicidad se salte el filtrado. Eso sin contar que, en ocasiones, directamente cobran a los usuarios por hacerse con la aplicación: la expresión “por amor al arte” está muy desvirtuada.

Y arriba de la pirámide, como imaginaréis, están los intermediarios de la publicidad online, con Google como jugador top. El gigante de internet vive de la comisión que se queda por mostrar anuncios a través de su red de Adwords y de Display. Y aquí comienza a ponerse interesante el asunto. Aún más.

¿Qué le sucede a un gigante si le quitas su gigantesca chocolatina rellena de anuncios?

Pues que el gigante, Google, se enfada. Aunque, claro, no grita muy fuerte para que no le señalen con el dedo acusándolo de lo que realmente es; una empresa que vende soportes publicitarios.

De esta forma, en esta batalla hay dos enemigos íntimos. Por un lado está Apple, a quién resulta que le pagas una millonada por seguir siendo el buscador por defecto de su iPhone pero que por otro lado permite el uso de bloqueadores de publicidad para su navegador. También le toca mirar con malos ojos a Samsung. La firma surcoreana, que vende sus teléfonos con el sistema operativo que tú le dejas usar libremente,sigue los pasos de Apple permitiendo bloquear la publicidad en sus terminales.

Y por otro está Google, al que los Adblocks no le interesan lo más mínimo. Y mucho menos permitir que estos se instalen felizmente en su sistema operativo, Android.

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Entonces, ¿qué pasa con la publicidad 2.0?

Lo de casi siempre: una mezcla de intereses, dinero y sistemas operativos.  Las empresas que prestan servicios o crean contenido quieren ganar dinero y para ello necesitan otras empresas que coloquen publicidad y que, cómo no, también ganan dinero. Otras ven el filón y crean aplicaciones para bloquear esa publicidad y, de paso, también se llevan su parte. Y después está el pobre e indefenso usuario que ni quiere ver publicidad, ni pagar por el contenido ni que haga frío en invierno.

Así, a día de hoy, todas las partes parecen ir sobreviviendo mientras se quejan de lo mal que lo hacen las otras. El problema es que ni parece que la publicidad se vaya a hacer más coherente a corto plazo (es decir, deje de interrumpir), ni que vaya a bajar el número de usuarios que usan bloqueadores de publicidad (de hecho, probablemente, aumentará), ni que se instale entre nosotros un modelo premium de contenido que sea del gusto de los usuarios (salvo contadas excepciones). Aunque nunca se sabe.

Rubén González
ruben@microbio.tv
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