¡Hoooola!
¿Qué quieres hacer?
Te proponemos varios planes diferentes para que nos conozcas más, para que aprendas algo o para que te entretengas un rato. Lo que más te apetezca.

Ir a Microbio.tv
  Mirar gaticos
  Ver nuestros trabajos
  Bichear nuestro Facebook
  ¡Twittear tu amor!
  Jugar al Arkanoid
  Leer un poema épico
  Telequinesis con YouTube
  O... ¡Escuchar nuestra listaca de Buenos Días Microbio en Spotify!

#TEDxValladolid, el día después

#TEDxValladolid, el día después

Sonrisas en la puerta. Expectación en la espera. Música en la sala. Así fueron los momentos previos al inicio del #TEDxValladolid, el primer evento TED celebrado en Valladolid, en la ciudad del Pisuerga, y que reunió en un mismo y concreto lugar a más de 100 personas para recibir un pequeño curso intensivo sobre el valor de las ideas, el futuro de las ciudades o la pasión con la que nos debemos enfrentar al desapasionado mundo en el que vivimos. Fueron, entonces, seis horas de pensamientos en voz alta que tratamos de resumir aquí.

Comenzó la cosa con un poquito de historia sobre el TED, con un saludo de Chris Anderson (el señor que compró la franquicia TED por 14 millones de euros a su verdadero creador, Richard Saul Wurman) y un breve pero intenso discurso de la responsable de TEDx en Europa, que dejó datos a la velocidad del rayo: como que en poco más de tres años se han celebrado más de 5.000 eventos TEDx por todo el mundo. Datos que dan cuenta de la importancia y la magnitud de un evento del que se suele esperar más de lo que muchas veces da. Es el poder de la expectativa, uno de los ejes frontales con los que juega y de los que se nutre el TED: expectativa de encontrar la inspiración y la fuerza para mejorar, expectativas de hallar una emoción en las palabras de alguno de los ponentes, expectativa, al fin, de cambio.

Y de todo hubo en esa tarde lluviosa, aunque cada uno encontrara en una charla diferente la expectativa que buscaba: unos en el futuro de una ciudad mejor, otros en la necesidad de construir lo que sea y cómo sea, los más en las palabras voluntariosas de aquellos ponentes que compartieron con todos su propia batalla personal por superar lo que, en ocasiones, parece insuperable.

Así, comenzó la cosa con Roser Batlle y su búsqueda de una educación empírica, que utilice el antiguo amor al prójimo (véase empatía) como base educacional de unas generaciones que parecen venir perfectamente equipadas en lo tecnológico, pero quizá no en lo social o lo emocional. Su reflexión caló entre los asistentes para dejar paso a la que se prometía como una de las charlas más entretenidas de la noche: Eduardo Prádanos, guionista, periodista y más -istas, iba a hablar de Transmedia pero decidió irse por las ramas de una enfermedad que sufre, la del TCA (Transtorno de Conducta Alimentaria). Fue el suyo el primer toque emocional de la tarde, plagado de referencias al valor de sentirse bien con uno mismo y directo a lo que podríamos denominar como espíritu TED: Historias personales que se convierten en inspiración para el público, sirviendo de ejemplo de superación, creación o, simplemente, superviviencia.

Se quedó escasa, eso sí, la siguiente charla, la de Alberto Acedo. Demasiado técnica, su charla se perdió por los vericuetos de los nervios (no todos comunican igual los sentimientos o las ideas) dejando al público un tanto frio sobre un tema que prometía: la investigación sobre el genoma humano y sus aplicaciones en el tratamiento del cáncer de mama. Siguió la cosa en velocidad de crucero con un vídeo de Marco Tempest (de otra charla TED) que nos contó la vida y milagros de Nicola Tesla de una forma que, cuanto menos, merece la pena ver:

Tras la magia, posamos los pies en la realidad con Esther Gorjon, enfermera del servicio de Urgencias de Valladolid y que fue la elegida dentro de la iniciativa TEDxValladolid You, que en muy poquito tiempo nos hizo ver dos cosas: que casi ninguno de los asistentes sabe cómo actuar en una situación de emergencia y que si realizáramos una educación preventiva en esa materia, nos iría mejor a todos.

Mientras aún nos preguntábamos qué hay que hacer cuando un terremoto llama a tu puerta, le llegó el turno a Javier Cañada, director de ese gran lugar de diseño e ideas que es Vostok. Con eso, con el diseño, fue con lo que jugó Cañada para hacer una presentación inspiradora, lanzando grandes preguntas al aire: ¿Son las ideas colectivas mejores o más plausibles que las individuales? ¿Se pervierte una idea al compartirla? ¿Debemos diseñar para el ser humano, atendiendo a sus necesidades, o para “los dioses” atendiendo a la proporción, la belleza y otras consideraciones menos prácticas?

Ya centrados en el mundo de lo etéreo, se aproximaba el cierre de la primera sesión, cuando apareció Victor Alonso, de Acordes Urbanos, para demostrarnos como una iniciativa de tres amigos por grabar su pasión (la música) ha terminado en un proyecto exitoso, reconocido por los grupos y que ha dado a Valladolid mucho más de lo que Valladolid le ha dado a ellos.

Tras el descanso, con café y “zapatillas”, le llegó el turno a Pedro Tomás Delgado. Emprendedor y afable, Pedro Tomás Delgado relajó el ambiente con una charla que, pese al tono jocoso, dejaba traslucir algo fundamental: menos hablar y más crear. Acuñando el “Topalantismo”, Pedro levantó a la sala al finalizar su charla con esa idea basada en tirar pa´lante, en crear pese a a la adversidad, a crecer pese a la falta de medios con una cosa clara: la pasión es lo único capaz de hacerte levantar cuando ya te han tumbado. Con su proyecto para crear agua potable filtrando la misma utilizando plantas como excusa, Pedro Tomás Delgado dejó claro algo que parece olvidarse (y mucho) en este tipo de actos: de nada sirve una idea si no la llevas a cabo. Si no la transformas en el motor de tu propia pasión.

Apareció, entonces, el Vivero de Iniciativas Ciudadanas que, con el alcalde delante, trató de contar cómo transformar el espacio de una ciudad en un lugar responsable y útil para el común de los ciudadanos, alejando las calles del bullicio del trabajo para centrarlas en las iniciativas ciudadanas. Un tanto incomprensible, su historia quedó diluida tras todo lo que trató de contar y hacernos llegar, aunque dejó varias perlas, como aquella en la que aseguró que se habia tratado de convencer a los ciudadanos de que las calles son para comprar y no para vivir.

En el ecuador de la segunda sesión, este otro vídeo de otra charla TED de Bahía Shehab nos dejó a todos emocionados, pensando que eso es precisamente lo que uno quiere y espera de una charla TED.

Pero aún quedaban cositas por contar. La más interesante (para el objetivo subjetivo del que escribe) fue la protagonizada por Raquel Ibáñez. Doctora en Biología Molecular y Biotecnología, Raquel Ibáñez ha creado Science Fantasy, un lugar en el que aunar teatro y ciencia. Y algo así hizo en el TEDxValladolid, dónde comenzó hablando de la invención de la bombilla y los sucesivos y constantes experimentos que, a base de pasión, entrega y esfuerzo terminaron por encontrar la clave de una bombilla estable. Con una demostración en el escenario, probando filamentos, Ibáñez nos fue llevando por el camino de la ciencia para terminar por reconocer algo que, sinceramente, es mejor que veáis:

Después, llegaba Íñigo Blanco, emprendedor a más no poder, que trató de animar al público a lanzarse a hacer y a predicar el mismo topalantismo que ya expuso Pedro Tomás Delgado. Quedaba el turno de Gunter Pauli, ideólogo y emprendedor que tenía todas las papeletas para convertirse en el orador de la noche pero que, al final, se diluyó debido a su excesiva confianza en un público que consideraba entregado. Pauli, creador del término Economía Azul, trató de arengar a la tropa asistente a un cambio profundo, a pedir y a reclamar medidas efectivas que propicien un cambio. Medidas que ya están ahí, medidas que sólo necesitan ser tomadas pero que nosotros, personajes ateridos por las circunstancias, parecemos incapaces de tomar. Un final, por tanto, perfecto (aunque se diluyera) para unas charlas que viajaron por el mundo y por nuestras cabezas sin apenas darnos tiempo a la reflexión. Sirva, entonces, este artículo como reflexión y puesta a punto para el año que viene. Y que llegue.

Alex Sanz Vicente
alexsanzvicente@gmail.com

Periodista. Orgulloso fundador de Microbio Comunicación. Locutor. Lector empedernido. “Seriéfilo” trasnochador. Perseguidor de ideas. “Realizador” de proyectos. También tiene una web propia, pero Microbio le ha absorbido la escritura.

2 Comentarios

¿Algo que añadir? ¡Este es el lugar!

Utilizamos cookies. Que lo sepas:

En Microbio Comunicación utilizamos cookies para ofrecerte una mejor experiencia de usuario. Si continúas navegando estás dando tu consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies. Si quieres saber más, pincha en este enlace para tener más información.

ACEPTAR
Aviso de cookies