¿Cómo lograr un posicionamiento de marca efectivo?

Dicen que la base del entendimiento está en ser capaz de explicar algo a un niño pequeño, ¿sabes por qué? Básicamente, si no puedes reducir un concepto complejo a una forma más esencial y fácil de comprender es probable que no sepas bien de qué hablas.

Entonces, si tuviésemos que concretar a qué nos dedicamos, ¿cómo lo expresaríamos? Probablemente, uno de los aspectos básicos de nuestro trabajo es el desarrollo de estrategias que posibilitan a las marcas ocupar un espacio exclusivo en la mente de los consumidores.

Ese espacio es el posicionamiento de marca por lo que trabajar en él es fundamental para diferenciarnos de nuestros competidores y alcanzar nuestros objetivos de ventas.

Así pues, ¿qué te parece si vemos juntos algunos aspectos clave para su desarrollo? ¡Prometo explicarlos casi, casi como si hablase con mi sobrino! 😉

¿Cómo establecemos nuestro posicionamiento de marca?

El posicionamiento forma parte de un largo y complejo proceso de construcción de marca. Para conocerlo, previamente habremos definido aspectos como las identidades de marca, los productos / servicios que ofreceremos o los valores con los que nos identificaremos.

Y, una vez tengamos claros estos puntos, toca trabajar en dos cuestiones fundamentales, el “dónde” y el “cómo”:

  • Primero debemos despejar el “cómo”: ¿cómo podemos satisfacer las necesidades de nuestro target mejor que nuestros competidores? ¿Cómo vamos a trabajar para mejorar nuestros productos o servicios? ¿Cómo vamos a comunicar nuestras ventajas competitivas?
  • Y a continuación podremos plantear el “dónde”: el lugar en el que se ubica nuestra competencia en relación a los atributos con los que queremos identificarnos, así como el espacio que queremos ocupar nosotros con respecto a ellos.

El posicionamiento de marca, por tanto, se basa en los elementos intangibles de la misma. Lo que nos confiere un lugar concreto en la mente de los consumidores no es tanto lo que hacemos sino cómo lo hacemos. Sin embargo, debemos ser coherentes con los elementos tangibles de la marca si queremos resultar creíbles.

Entre los principales beneficios del posicionamiento de marca destaca el acercamiento a nuestro público objetivo. Si logramos que se identifiquen con nuestros valores y nos otorguen un espacio propio, único, tendremos mucho ganado para que nos compren (y para que repitan la compra, si cumplimos las expectativas).

Aunque, por descarte, tener un posicionamiento firme también puede alejarnos de otros públicos menos “afines” a nosotros. Pero, a fin de cuentas, tampoco podemos gustarle a todo el mundo: ¡no somos una croqueta!

Narrativa vs. posicionamiento técnico

Para que podamos transmitir adecuadamente nuestro posicionamiento debemos recogerlo en un texto que explique, de forma breve, qué hacemos, cómo lo hacemos y cuál es nuestro propósito.

Las palabras que elijamos para hacerlo resultarán esenciales para conectar con un público u otro. Porque no es lo mismo decir que “vendemos frutos secos” a contar que “alimentamos mentes creativas y perspicaces que necesitan un aporte saludable de energía”, ¿verdad?

Y el tono con el que nos expresemos también será relevante para potenciar ese acercamiento. En base a dicho tono, el posicionamiento tiende a realizarse desde dos ángulos: la narrativa frente a una perspectiva más técnica.

El posicionamiento técnico apela a atributos más racionales, como una buena relación calidad/precio o la capacidad innovativa de la marca, y suele expresarse de forma más concisa. Por el contrario, la narrativa explora argumentos emocionales, se basa más en sentimientos y sensaciones, y tiende a la ensoñación.

Y ahora, visto esto, ¿podrías explicar de forma sencilla cuál es el posicionamiento de tu marca? 😀

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