Desarrollo Web: un término que necesitamos cambiar

¿Es el momento de cambiar el concepto de desarrollo web?

Esta pregunta nos la hemos hecho los no programadores muchas veces a lo largo de los últimos años, especialmente con las últimas novedades en lenguajes y donde cualquier persona lega en la materia se puede perder.

Y si quienes estamos en el día a día cerca de programadores muchas veces no les entendemos, no me quiero imaginar cómo será para clientes. Que si ahora lo que mola es hacer una página con mucho scroll porque lo ve la gente en el móvil. Que si ahora lo mejor de lo mejor es WordPress. No, mejor aún, vamos a hacer aplicaciones hipercomplejas en Angular. No mira, es que tenemos que integrar múltiples soluciones y…

Basta. En serio. El cliente, en ocasiones, no tiene por qué saber cómo va a digerir la información. Y nosotros, los no programadores hemos de aprender a no intentar entender la magia arcana que subyace en los procesos que puede hacer posible una web.

¿Qué es desarrollo web hoy?

Con toda probabilidad podemos concluir que es un oxímoron, una auténtica contradicción entre los dos términos: desarrollo y web.

En un mundo en el que se puede hacer una web gracias a la expansión de servicios como los constructores de webs (por ejemplo, los que incluyen las empresas de alojamiento web), cosas como WordPress o soluciones que te permiten tener todo en la nube como Ghost, desde luego el espacio que queda para el verdadero desarrollo quizá no parezca mucho de puertas afuera.

No-Code

Si queréis profundizar en esto del mundo No-Code, hace un tiempo en La Bonillista trataron este tema, yendo incluso un poco más allá, hacia el mundo de desarrollo de aplicaciones.

Planificar y listo. Ni una línea de código si hace falta
Sin embargo, en un mundo cada vez más digital siempre hay espacio y resquicios por los que colar un poco la cabeza y abrir una puerta a campos inexplorados.

El desarrollo web hoy ha de entenderse como lo que siempre fue: trabajo en capas, desde lo más básico a lo más avanzado y, probablemente, crucial.

Hoy día una web puede no necesitar la intervención de un desarrollador porque no hace falta. Tampoco la de un diseñador gracias a la cantidad de plantillas que se pueden encontrar para casi todos los gestores de contenidos habidos y por haber.

El verdadero valor del desarrollo web no es ese.

¿Qué valor aporta el desarrollo a una web?

Mucho, pero sólo si hace falta.

Big data. Tiny data. Analítica web. Remarketing. Cosas y cosas que tienen cada vez menos valor en sí mismas de tanto hablar de ello. El valor viene de lo que hacemos con todo eso, de las conclusiones que sacamos. Y de lo que haremos posteriormente con ello.

El valor actual del desarrollo web viene por las capas que pueden añadirse a una web. ¿Un formulario que envíe los datos al CRM de tu empresa? Quizá de inicio pueda parecer una labor trivial que en muchos casos se complica y no acaba funcionando como debiera. Experiencia propia: confía en los profesionales.

«Confía en profesionales si quieres que el desarrollo de tu web tenga un valor real»

¡Tuitéalo!

Caso más que real: una tienda quiere dar el salto al mundo online con sus productos. Y es fácil, cualquier gestor de tiendas debería funcionar y ya está. Pero (porque siempre hay uno), ¿cómo se gestiona el stock?

Lógicamente, hacerlo de manera separada no es una opción y ya que está todo controlado a través del programa de ventas de la tienda, lo lógico es preguntarse: ¿y esto no se podrá poner todo junto?

Se puede. Y se debe. Será más fácil o más difícil, más barato o más caro (ojo con esto), pero hay que hacerlo. Y los profesionales, los que saben, son los desarrolladores.

Hace falta valor

¿Cuál es entonces el valor real del desarrollo web?

Ofrecer y aportar soluciones. Ni más ni menos. Debemos dejar de pensar que un desarrollador web es alguien que convierte a código lo que le dicen desde negocio y coloca elementos (si controla de CSS) según le han dicho desde diseño.

Hoy es un valor añadido en cualquier equipo, alguien que aporta a diseño y a negocio no sólo cómo se pueden llegar a los resultados deseados, sino también qué prácticas evitar y cómo convertir todo en sostenible, es decir, evitar las alegrías por usar la ultimísima solución o el excesivo conservadurismo de seguir con lo de anteayer, que hoy sigue funcionando.

Si contáis con alguien que de verdad pueda decir con orgullo desarrollo webs es porque realmente aporta a esas webs la cantidad de trabajo y talento que necesitan, sin florituras, siendo eficaz y, sobre todo, haciendo que funcionen.

Ése es el verdadero valor del desarrollo web.

El valor no está muchas veces en los divs que se ven, sino en otras cosas

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