Frontend: ¿Por qué no es igual a diseño web?

Aunque diseño y frontend vayan de la mano, en realidad son dos conceptos completamente diferentes. Y no necesariamente complementarios.

Ya vimos en nuestro diccionario básico para no desarrolladores el concepto de frontend: se trata de la parte visual que verá quien visite tu web o aplicación. Ni más, ni menos.

Entonces, la principal confusión viene porque cuando se habla de una web o una aplicación siempre nos acabamos refiriendo a ello como el diseño de la web, un fallo que también nos afecta muchas veces a nosotros como agencia de diseño y desarrollo. Y esto se nota mucho en Google:

El frontend no es sólo diseño

Aunque sea una parte importante, el frontend en realidad sólo es una parte más de las que conforma lo que el cliente verá. El frontend incluirá cosas como las CSS, las ilustraciones, los elementos gráficos que se incluyan para las interacciones de los usuarios, el javascript… Es decir, todo.

Y cuando decimos todo, es todo.

Y si hay algún problema con el navegador (versiones antiguas, extensiones, problemas de conexión), nos podemos encontrar con que aunque todo aparentemente sea visible, puede que no funcionen, por ejemplo, todos los botones.

Así, ni el frontend ni el diseño son neutrales. Podemos encontrarnos diseños aparentemente sencillos que requieren de mucho javascript por detrás mezclado con CSS. O nos podemos encontrar (el terror de nuestro marketing manager) con extensiones que bloquean las herramientas de analítica o los píxeles de conversión, algo que es mucho más importante de lo que nos imaginamos en, por ejemplo, una tienda online.

Un desarrollador haciendo su magia

El diseño es importante. Pero más importante es el equipo.

Porque al igual que la elección de una plataforma u otra no es ni neutral ni precisamente fácil, muchas veces el diseño hará que nos podamos decantar por una opción u otra a la hora de desarrollar el frontend. De hecho, el diseño hoy ya tiene suficientes puntos complejos como para que podamos preocuparnos a la hora de hacer un frontend bien.

Aquí viene un tirón de orejas a veces a los diseñadores: la colocación de elementos de cara al diseño ha de tener una lógica que empieza en las necesidades del cliente, pasa por el público objetivo que tendrá la web y también por el delicado equilibro entre lo que está y lo que vendrá.

Los usuarios buscan que las cosas estén colocadas de manera que se pueda reconocer fácilmente su uso
El frontend es muy susceptible de convertirse en un quebradero de cabeza si las cosas no se hacen bien. La colocación de un elemento puede ser la causa de que nuestra tienda online tenga éxito o no, aunque también es lo que admite mayor libertad creativa, con lo que el equipo de diseño podrá dar rienda suelta a las mayores locuras posibles si fuera necesario.

Aquí es donde el tirón de orejas nos lo tenemos que dar nosotros mismos, quienes estamos más en la parte de negocio, ya que hemos de identificar correctamente cuáles son los límites del proyecto y transmitírselo a diseño. Preguntar a nuestro cliente cuáles son sus objetivos, a quién va dirigida esa web y cuánto tiempo pretende mantenerla viva.

Todos hemos vivido el momento de «quiero montar el próximo Amazon y tengo un presupuesto muy ajustado» y por eso es tan importante que todos, desarrollo, diseño y negocio, hablemos y nos comuniquemos para dar a nuestro cliente la mejor solución posible.

Justamente eso es lo que hacemos en Microbio

En todos los proyectos web nos juntamos al menos cuatro personas para que tu web sea lo que necesitas:

  • tu gestor de cuentas que coordinará todo el equipo,
  • un copywriter que prepare y/o adapte los textos para tu web (siempre teniendo en cuenta, además, lo necesario de la UX),
  • un diseñador para conseguir ese toque maestro
  • y un desarrollador que ponga límites o se los salte en función del proyecto.

Así conseguimos que todo vaya como la seda.

¿Lo tienes claro? ¿O aún tienes más dudas y quieres que te las resolvamos? Contacta con nosotros y hablemos de ese próximo proyecto.

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