Madres, amigas, esposas… ¿Y referentes profesionales?

Piensa en una persona que te haya marcado profesionalmente.

Una a la que puedas considerar un referente o que, sencillamente, te haya inspirado por un hecho o cualidad concretos.

¿Ya la tienes? ¡Estupendo!

Ahora, dinos: ¿se trata de un hombre o de una mujer?

Entre el juego, el experimento y la reivindicación

Con motivo del 8 de marzo, las mujeres de Microbio quisimos plantear esta misma cuestión a nuestros compañeros.

En un entorno en el que, aparentemente, no apreciamos diferencias de género y en el que consideramos que predomina un ambiente feminista, sentíamos curiosidad por conocer cuáles eran los modelos profesionales, más o menos próximos, de las personas con las que trabajamos a diario.

Y aquí es importante el matiz “profesional”, porque lo habitual es que a las mujeres se nos reconozca principalmente por nuestro papel de madres, parejas, hermanas o amigas, pero esa misma relevancia no se nos suele conceder fuera del ámbito privado.

Hecha esta reflexión, nos sentamos con los demás “microbios”, uno por uno, y les lanzamos la pregunta a bocajarro. Modo sorpresa: “¿cuáles son tus referentes?”.

Como imaginarás, de inicio, el 90% de los nombres mencionados fueron masculinos. Esto no fue sorprendente, pero sí nos llamó la atención lo que sucedió a continuación, cuando específicamente preguntamos por referentes laborales femeninos: el “no sabe, no contesta” fue generalizado.


Día de la Mujer by Microbio Comunicación
Entonces decidimos ponerles deberes: tenían una semana para investigar sobre mujeres que sobresaliesen en su misma profesión, que fuesen precursoras en su campo de trabajo, o cuyas cualidades o dotes laborales les resultasen dignas de elogio.

¿El resultado? Nombres, muchos nombres de mujeres referentes en diversos campos profesionales. Mujeres como todas las de esta lista:

  • Lucía Berlín, escritora estadounidense con una vasta obra literaria y una apasionante vida personal;
  • Olga Martín Carretón, empresaria y asesora de los “microbios” fundadores desde la honestidad y las palabras claras;
  • Agatha Christie, la escritora con más novelas vendidas de todos los tiempos;
  • La diseñadora gráfica Paula Scher, socia de Pentagram y autora de algunas de las identidades corporativas más impactantes del panorama internacional;
  • La blogger/vlogger especializada en tecnología Carolina Denia;
  • La desarrolladora del primer compilador, y una de las mujeres más influyentes en el ámbito de la informática, Grace Murray Hopper;
  • Gemma Muñoz, uno de los nombres más relevantes del marketing en España y directora del primer Máster en español de Analítica Digital;
  • Carolina Jiménez, artista digital de efectos especiales para cine;
  • La ilustradora y diseñadora gráfica Ana Cuna;
  • Tara Rego, diseñadora y programadora web;
  • Marina H. Makeup, maquilladora especializada en maquillaje tradicional y maquillaje FX para cine y televisión;
  • Jezabel González, socia fundadora de la agencia de marketing digital Vital Innova y partner cercano a Microbio en trabajos, juergas y otros menesteres;
  • Diana Hidalgo, diseñadora en Vital Innova y profesora de Diseño;
  • Ana Díez, directora de Aisha Eventos y salva vidas increíble de algunos de nuestros proyectos.
  • Nina Simone, una cantante y compositora única, cuya vida da muestras de la dificultad de tener un carácter fuerte en un mundo acostumbrado a mujeres más “modositas”.
  • La desarrolladora Diana Aceves, voz inquieta con un Twitter que deja las cosas en su sitio y que, hasta cierto punto, abrió el camino a esta idea con un hilo sobre referentes.
  • Carmen Rigalt, periodista y columnista cuya prosa ácida y ligera encandilaba a algún “microbio” antes de hacerse periodista.
  • Patricia Martín, ilustradora y artista de cómic;
  • Y la diseñadora e ilustradora Carol Rossetti.

Y entonces, ¿para qué nos ha servido todo esto?

Para plantearnos lo siguiente: si con solo pararse a pensar un poco aparecen grandes nombres femeninos en todos los campos profesionales, ¿por qué cuesta identificarlos en un primer momento?

Preguntando a nuestros propios compañeros, la mayor parte de sus respuestas hacen referencia a la educación recibida, en la que se tiende a destacar la obra de grandes científicos, músicos o escritores masculinos, pero se relega a un segundo plano a sus homólogas femeninas.

Otros mencionan la herencia cultural, ya que, si las mujeres tradicionalmente debían permanecer en sus hogares al cuidado de sus familias, muy pocas de ellas tenían la posibilidad de desarrollar otro tipo de inquietudes.

Lo habitual es que a las mujeres se nos reconozca principalmente por nuestro papel de madres, parejas, hermanas o amigas

¡Tuitéalo!

Y algunos van más allá, y hablan de un micromachismo muy habitual: dar por sentado que determinado trabajo del que tenemos constancia, y que incluso admiramos, es obra de un hombre. Es el patriarcado, amigos y amigas.

Entonces, nos quedamos con la evolución: con el hecho de confrontar que, en realidad, hay sesgos ocultos que pueden ser traspasados con un poco de intención, de ganas y de esfuerzo.

Y ahora… ¿tus referentes profesionales siguen siendo los mismos que pensaste al principio de este post?

Un artículo escrito por Laura Muñoz, Ana Román y Carmen Álvarez.

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