Nombres para empresas: los cinco errores que debes evitar

La importancia de un buen nombre para una empresa afecta a todos: grandes, medianos y pequeños negocios.

Así, el naming forma parte del conjunto de elementos sobre los que se construye una identidad de marca, desde el diseño del logotipo hasta los colores corporativos, pasando por los valores y mensajes que se quieren asociar a dicha marca.


Estos factores son los que se van a quedar grabados a fuego lento en la mente del consumidor, y si sólo se tiene una oportunidad para causar una buenísima impresión, ¿se va a desperdiciar?

El naming de empresa es una suma de letras que permiten asociar todos los productos, servicios, acciones, atributos y valores de la compañía.

Los 5 pecados capitales en el naming de una empresa

Partiendo de la base de que cualquier nombre de empresa puede ser eficaz si está respaldado por una estrategia de branding adecuada, coherente y firme, a continuación te muestro los 5 ‘pecados capitales’ más comunes que se ven en el mundo del naming para que tú no caigas en ellos.

1. Avaricia: obcecarse con el universo ‘mi’.

Mi nombre. Mi apellido. El nombre de mi hijo… A no ser que seas una eminencia o un personaje mega-súper-ultra conocido y que tu empresa sea tu vivo reflejo, o que tú mismo seas un sello distintivo de diseño, calidad o innovación, no pongas tu nombre a tu marca o la condenarás nada más nacer a ser una más del montón.

¿Cuántas ‘Frutería Mari’ o ‘Carnicería Manolo’ hay en España? ¡Infinidad!

Lo mismo pasa con los apellidos o los nombres de familiares, que como detalle puede estar genial, pero a nivel empresarial es un error garrafal que perjudica seriamente a cualquier negocio.

2. Pereza: no ser creativo.

Lo fácil es caer en tópicos o, incluso, copiar a la competencia, estrategia nada recomendable si lo que se pretende es, por encima de todo, diferenciarse y destacar entre los demás.

Por eso, podría decirse que si la paciencia es la madre de la ciencia, la creatividad es la madre del proceso de creación del nombre de una empresa.

La clave está en dejar volar a la imaginación. Buscar referencias culturales, musicales, artísticas, metafóricas, mitológicas…, y si es preciso, ¡inventar un nombre!

Esto es lo que hizo Renault cuando creó el Twingo, un automóvil pequeño, alegre y joven. A la hora de ‘bautizar’ este nuevo modelo, la compañía pensó en combinar los nombres de diferentes estilos de bailes. Así, esta palabra es el resultado de mezclar Twist y Tango.

3. Ira: saltarse por alto las posibles traducciones.

¡Ojo con las traducciones del naming!

Las palabras pueden significar, sonar o tener connotaciones distintas en función del idioma o el país, y hay que tenerlo muy presente.

A lo largo de la Historia, no son pocas las marcas que se han topado con este problema y han tenido que solucionarlo con mayor o menor atino. Aquí van algunos ejemplos:

Mitsubishi Motors tuvo que cambiar el nombre de su todoterreno Pajero por motivos obvios en España y toda América (menos Brasil). Este nombre venía del gato de las pampas: leopardus pajeros.

Cuando CocaCola se lanzó en China, la compañía usó varios caracteres que al leerse pronuncian igual que nuestro CocaCola, pero que, sin embargo, su significado chino era: muerde el renacuajo de cera

El modelo Chevrolet Nova no funcionó bien los países hispanohablantes, pues eso de ‘no va’ no es precisamente una buena carta de presentación para un coche…

“Las marcas son como catedrales, se construyen a lo largo de los años”. (Lluís Bassat)

Y siguiendo con los cambios de nombre de empresas, en ocasiones éstos no están motivados por un error, sino simplemente por mejorar y adaptarse a las nuevas necesidades y al público. Para muestra, los siguientes casos de marcas famosas que optaron por modificar su naming:

  • BackRub: Google
  • Brad’s Drink: Pepsi
  • David and Jerry’s Guide to the World Wide Web: Yahoo!
  • Federal Express: Fedex
  • Graphics Group: Pixar
  • Marufuku Group. Nintendo
  • Services Games: SEGA
  • Tokyo Telecommunications Engineering: Sony
  • Computing Tabulating Recording Corporation: International Business Machines (IBM)
  • Blue Ribbon Sports: Nike
4. Soberbia: hacer de menos a otros componentes que ‘visten’ al naming de una empresa.

Una vez metidos de lleno en el diseño del naming de una empresa, no hay que olvidarse de otros componentes que también son clave a la hora de construir una marca.

¿Por qué no pensar en un logotipo sencillo, que se recuerde y que esté relacionado con el negocio?

En esta misma línea están los eslóganes: esas frases cortas que se nos meten en la cabeza sin querer y que repetimos sin darnos cuenta.

‘Just do it’ o ‘I’m lovin’ it’ son sólo dos ejemplos de ello, pero podría poner unos cuantos.

Y si el naming y el negocio evolucionan, que lo haga también el diseño de la marca, ¿no? Grandes empresas tecnológicas como Windows o Apple no han dudado en ir renovando su ‘look’ con el paso de los años.

5. Gula: tener prisa por empezar a funcionar sin tener un registro real de la marca.

Cuando el nombre para una empresa está listo, el siguiente paso es asegurarse de que se puede registrar.

Lo recomendable es investigar un pelín si de casualidad ese naming ya existe en el mercado, si puede llegar a confundirse con alguno de la competencia… En fin, barajar todas las posibilidades, y, después, acudir a la Oficina Española de Patentes y Marcas.

No hay que tener prisa. Antes de empezar con la publicidad del negocio se debe esperar el OK del registro. El proceso de verificacion lleva su tiempo y una marca puede ser bloqueada por:

  • Igualdad: es igual a una marca registrada previamente en la misma categoría u otra.
  • Similitud: se parece a otra marca registrada en la misma categoría o en otra.
  • Fonética: aunque no se escriba igual, suena igual a otra marca.

En ocasiones, no se aguarda a que este trámite finalice, se anuncia a bombo y platillo el nombre y demás detalles de la empresa, y no sólo se estaría iniciando una actividad empresarial sin una marca real, sino que además muchas veces no se piensa en las consecuencias tan terribles que esto puede tener como que otro te ‘robe’ la idea y formalice el registro antes que tú.

Por eso, despacito, buena letra y ¡líbrate de todos estos males que se cometen habitualmente en los namings de empresas! 😉

¿Qué son los ejercicios de naming y para qué sirven?

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