¡Valladolid mola! ¿Dónde buscamos la inspiración en Microbio?

Bienvenido al ‘Tour de la Inspiración de Microbio’, una forma distinta de descubrir nuestra ciudad.

Es curioso.

Muchas veces hablando entre nosotros nos damos cuenta de que cuando comentamos a nuestros amigos (que nada tienen que ver con el marketing, el diseño y la comunicación) algo sobre el trabajo que realizamos en Microbio, sobre algún naming, alguna campaña publicitaria…, siempre nos dicen con cara de ‘estáis un poco chiflados’: “¿Pero eso cómo se os ha ocurrido?”

La verdad es que no sabríamos dar una respuesta concreta. Imaginación, notas mentales, idas de olla, darle muchas vueltas a la cabeza, relacionar conceptos, soltar ideas a voleo, buscar estímulos visuales, acordarse de algo, preguntar mucho, nunca tener prisa…

En esto de la creatividad no hay una fórmula mágica. Todo pasa por dejar que la cosa fluya -y nada influya-, y estar siempre en alerta para cuando las ‘musas’ vengan a visitarnos, sea donde sea.

Porque, parafraseando a Picasso, “cuando llegue la inspiración que me encuentre trabajando” en la oficina o si no tomando algo, de paseo, escuchando una canción…, pero que me encuentre.

Precisamente, en base a esto de si el creativo nace o se hace y de cómo surgen las buenas ideas, el otro día pensamos que estaría chulo que cada uno de nosotros eligiera algún lugar inspirador de Valladolid para trazar un ‘mapa’ de los puntos interesantes para dar rienda suelta al ingenio.

Nos pusimos manos a la obra y el resultado es este ‘Tour de la Inspiración de Microbio’ que a continuación detallamos.

Vaya por delante que, si nos conoces un pelín, puedes intuir por dónde van los tiros 🙂

Y, hecha la advertencia, ¡empezamos!

Las buenas costumbres nunca hay que perderlas

Lo primero es lo primero.

No hay duda de que entre caña y caña -o lo que se tercie- se soluciona el mundo y se ilumina uno. Paradas en sitios estratégicos como el Berlín, El Desierto Rojo, Kafka, La Negra Flor (o cualquier otro local del Pasaje Gutiérrez) son obligatorias y están más que justificadas.

Por supuesto que El Peni, “un clásico para intelectuales vallisoletanos y otros locos”, es otro de los indispensables, así como La Ferro y su “mejor terraza cubierta de toda la ciudad”, y Ronería Bar Domingo, antes en la Rondilla, ahora en la calle Empecinado, donde “sólo ver a su barman prepararte un cóctel con todo su cariño en mitad de un bar petado hasta arriba de botellas y vasos molones merece toda la inspiración”.

Luego destacamos Asklepios y el RocknRolla porque a algunos la inspiración les llega con los primeros rayos de sol, y El Campero porque con el estómago lleno se piensa más y mejor.

Nuestra ofi, nuestra segunda casa

Seguimos el tour y toca hacer un alto en el camino en nuestros headquarters, al fin y al cabo aquí nos pasamos media vida y es donde vemos nacer y crecer grandes proyectos.

¿Y quién no ha estado en la Biblioteca de San Nicolás? Es “un sitio fantástico para estudiar”, y, por su parte, la Librería Castilla Cómics, en la calle Montero Calvo, es el paraíso de los amantes de este tipo de libros y de la ilustración.

Museos, parques y calles para agudizar el ingenio

¿Hasta ahora todo bien? ¡Genial, porque esto continúa!

El último tramo de nuestro recorrido lo dedicamos a los espacios al aire libre.

Visitar la Plaza del Coso Viejo o caminar por el Canal de Castilla, “con su toque industrial incluido”, tiene mucho encanto.

La “estructura hexagonal” de la pasarela del Museo de la Ciencia, además de ‘hipnotizar’ hace saltar la chispa de la creatividad a más de uno, y vaya vaya, en Valladolid sí hay playa, “y, aunque huela mal, es un sitio donde inspirarse en bañador for free y sin que te multen por exhibicionismo”.

La calle de Santo Domingo de Guzman es en sí una fuente de inspiración: “empiezas en la zona antigua de la ciudad y acabas en el Museo del Patio Herreriano (moderno), dejando atrás el Archivo Municipal y el Instituto Núñez de Arce”.

El Parque de Canterac, el Parque de la Paz, el Real de la Feria (“algodones de azúcar, mercadillo, antigüedades…”), el Pinar, el Parque de las Norias “con su fábrica abandonada y la Estación de la Esperanza”, y la calle de La Salud, “el auténtico eje vertebral del Este de Pucela” son otros de los rincones en los que meditar.

Si nos alejamos del centro, están el Jardín Botánico de Arroyo de la Encomienda “es pequeñito, pero a la vez, adorable, y tiene un toque japonés muy guay”, y el Parque de Contiendas y su plaza para volar cometas “es enorme y si te pierdes puedes llegar a no ver edificios alrededor, viviendo una experiencia forestal en medio del núcleo urbano”.

Asimismo, hay algún microbio que ve cierto atractivo al Puente de Pedro Gómez Bosque, más preferible de noche “con sus neones de colores” que de día, que “se puede acompañar con una vuelta por el puente del Museo de la Ciencia” que hemos mencionado antes, “y de puente peatonal a puente peatonal” igual la inventiva se dispara.

Y es que ya lo apuntaba Einstein (hoy nos ha dado por las citas): “I have no special talents. I am only passionately curious”.

Lo que viene a significar que ser creativo no es un talento exclusivo de unos cuantos, sino que es una capacidad que todos tenemos, pero que hay que desarrollar, entrenar, trabajar, tanto a nivel individual como en grupo.

Éste es realmente el ‘secreto’.

Entonces… si te cruzas con nosotros en alguno de estos puntos, ya sabes de qué va la historia 🙂

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